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2006-06-12 23:22:36
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humano
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La inteligencia del hombre no se ejerce por órganos corporales.
PRUEBA PRIMERA. Las operaciones sensitivas de los animales, lo mismo que las nuestras, se ejercen por órganos corporales. Exigen, sin duda, un principio simple que domine y anime esos órganos; mas dicho principio no puede producirlas sino obrando por esos órganos. Así, por más asociaciones que se alleguen a las sensaciones, el conocimiento sensitivo queda siempre particular y corporal.
El conocimiento intelectual y todas las operaciones que de él se derivan poseen, por el contrario, un carácter de universalidad que prueba que la inteligencia nada tiene de orgánico, y que se ejerce con entera independencia del cerebro y de los sentidos. Los cuerpos son, en efecto, limitados, y por complejos que se supongan nuestros órganos les es imposible alcanzar lo ilimitado y lo universal. No hay, pues, nada corpóreo en nuestra facultad de concebir lo universal; ejércese ésta aparte de toda materia. Esto es precisamente lo que queremos significar cuando afirmamos la espiritualidad del alma humana, el corazón o como lo quieras llamar.
Sus potencias vegetativas y sensitivas obran por los órganos corporales, pero su inteligencia y su libre arbitrio obran sin órgano alguno. Los primeros datos sobre los cuales se ejercitan nuestras facultades intelectuales es cierto que les son suministrados por los sentidos; la imaginación reviste de imágenes sensibles todas las ideas del entendimiento, expresamos mentalmente por la palabra o por otros signos sensibles los juicios que formula nuestra razón; pero aun cuando obren los sentidos al mismo tiempo que la inteligencia, necesario es, sin embargo, que ésta conciba sin ellos, e independientemente de ellos, todas las ideas y juicios a los cuales atribuye la universalidad.
PRUEBA SEGUNDA. Todos los demás caracteres de las verdades intelectuales prueban también que nada tienen de corporal. ¿Qué puede manifestar un órgano material por ágil que se le suponga? Únicamente lo que es corporal,\" lo que está en el tiempo y en el espacio\", lo que es, por lo tanto, contingente. Un cuadro, por perfecto que sea y por hábilmente que se hayan combinado en él las sombras y la perspectiva, tiene siempre que estar hecho de colores, ofrece necesariamente la idea de una escena determinada y pasajera; pues bien, siendo materiales nuestros órganos, están sometidos a iguales condiciones.
No pueden, pues, atribuirse a ellos los actos del entendimiento. Concebimos, en efecto, cualidades y seres que nada tienen de material, como la virtud, la fe, el amor, Dios... Afirmamos la verdad de los primeros principios y de sus conclusiones como cosa independiente de todas las circunstancias de tiempo y lugar, y vemos su absoluta necesidad. Preciso es, por lo tanto, deducir una vez más que nuestra inteligencia es inmaterial, y que nuestra alma es un espíritu capaz de obrar sin los órganos de nuestros sentidos.
PRUEBA TERCERA. Nuestro libre arbitrio se ejerce de una manera que muestra aún mejor, si cabe, su independencia de toda condición material. Lo vemos decidirse por los bienes inmateriales y superiores que los sentidos no alcanzan, y que sólo el entendimiento nos revela. La naturaleza de los bienes a cuyo favor nos decidimos en nuestros actos libres demuestra, pues, la espiritualidad de nuestra alma, como nos la había ya demostrado la naturaleza de las verdades que son objeto de nuestra inteligencia.
Esta independencia de nuestra voluntad respecto a todo órgano corpóreo y a toda condición material Sin duda ninguna. Necesario es, pues, admitir que nuestro libre arbitrio obra independientemente de todo órgano corporal. Así, pues, los actos de nuestra voluntad, como los de nuestra inteligencia, no los producen tampoco los órganos de nuestro cuerpo, y el único principio de esas operaciones es, por lo tanto, nuestra alma. Posee, por consiguiente, ésta en su parte superior una vida enteramente distinta y separada del cuerpo, una vida que le es exclusivamente propia. Nuestra alma es, pues, una substancia espiritual. Así la llamamos nosotros. Quizás la ciencia algún día le de otro nombre.
2006-06-13 08:46:00
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Indignated
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Me interesa mucho esta hebra. Nunca había tenido una conversación seria sobre este tema en el que mi interlocutor me pudiera contestar de manera tan razonada. Hablaré ahora sobre las pruebas que presentas:
- Sobre la PRIMERA PRUEBA: No entiendo la implicación siguiente: Universalidad implica no-orgánico. Todos los pájaros tienen plumas. En ese sentido, las plumas son universales. ¿Las hace eso inorgánicas? Esa implicación es la base de esta prueba, y no me convence. Por favor, explícala mejor.
- Sobre la SEGUNDA PRUEBA: No es cierto que un órgano material sólo pueda manifestar lo que es corporal. Lo que afirmas que son \"verdades intelectuales\" son sólo abstracciones. La abstracción es un mecanismo cerebral conocido, estudiado y descrito. La virtud y el amor son dos ejemplos de estas abstracciones, que nuestro cerebro, como la máquina que es, puede crear. De hecho, afirmas que la virtud es una \"verdad intelectual\", cuando ciertamente es algo que no se puede determinar de manera objetiva. Cada persona tiene una idea diferente de qué es la virtud, y ésto, parcialmente, demuestra que es una abstracción que genera el cerebro de cada uno.
- Sobre la TERCERA PRUEBA: Que nuestro libre albedrío elija \"bienes inmateriales que sólo el entendimiento nos revela\", es consecuencia de lo que mencioné antes. Nuestro cerebro tiene la capacidad de crear abstracciones, y esos son los \"bienes inmateriales\" de los que supongo que hablas. De todas maneras, la parte de nuestro cerebro que \"decide\", es decir, la conciencia, también está localizada en una zona del cerebro concreta. Creo recordar que estaba cerca del hipocampo, aunque no lo recuerdo con seguridad.
Dejando ya aparte las pruebas, no creo que la ciencia pueda nunca hablar de la \"sustancia espiritual\". Por definición, la sustancia espiritual es inmaterial y ajena al universo y a las leyes físicas. La ciencia sólo se ocupa de auqello perteneciente al universo y que siga las reglas físicas (Presentes o futuras). Si el alma nunca se va a regir por leyes físicas, sean éstas cuales sean, la ciencia nunca podrá tratarla.
Y después de ésto, planteo las siguientes preguntas: Si la inteligencia es independiente del cerebro, ¿cómo se explica que lesiones cerebrales concretas acaben con funciones concretas de la inteligencia? Por ejemplo, hay un tipo de lesión que te impide escribir ninguna palabra ni dibujar nada, pero no te impide leer. Otro tipo de lesiones te impiden expresar palabras, pero puedes leer y escribir perfectamente. Otro tipo de lesiones impiden que puedas expresar cualquier emoción (Esta enfermedad se conoce como alexitimia).
Si el conocimiento intelectual, como tú lo llamas (Mis disculpas si no le gusta el tuteo) es independiente del cerebro, ¿cómo se explica que hay casos en que una lesión cerebral borra conocimientos (intelectuales) específicos? No hablo ya de amnesia general, sino de amnesia selectiva. Ha habido casos en que una persona que sabía varios idiomas, después de una lesión cerebral ha perdido el conocimiento de UNO de esos idiomas concretos. Eso no es consistente con que el conocimiento intelectual esté separado de la actividad cerebral, ¿no crees?
Un saludo, y gracias por esta interesante conversación.
2006-06-13 14:11:35
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humano
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Cuando se reconoció que el sol, la luna y los astros no eran cuerpos luminosos fijos en la bóveda celeste para alumbrar al género humano, ni la tierra era el escabel donde colocaba Dios los pies, sino un átomo en el océano de los mundos, la imaginación del hombre no vaciló en aventurarse en lejanas regiones para encontrar allí lo que había perdido.
Entrevió un mundo remoto adornado con todo el esplendor y las maravillas del paraíso; hizo nacer en lejanos planetas seres etéreos y libres del yugo de la materia, y los que habían enseñado que la vida no era más que un aprendizaje para el otro mundo, se apresuraron a mostrar a sus discípulos la deliciosa e infinita perspectiva de una carrera siempre ascendente, de planeta en planeta, de sol en sol, donde serían los diligentes y los piadosos los primeros en llegar y los perezosos los últimos. Cualquiera que sean las delicias que ofrece semejante perspectiva a más de un espíritu acostumbrado a la disciplina escolástica, el estudio serio y formal de la Naturaleza no puede aceptar tales extravagancias. La cosmografía moderna demuestra que las mismas materias y las mismas leyes naturales que nos han formado y nos rodean en nuestro globo, componen todo el universo visible, obran en todas partes del mismo modo y obedecen a la misma necesidad. La astronomía y la física nos han dado bastantes pruebas de ello. Las leyes de la gravitación, es decir, las leyes de la atracción y del movimiento, son invariablemente las mismas allí donde hemos podido llegar por medio del telescopio y del cálculo. Los movimientos de todos los globos, aun de los más lejanos, están subordinados a las leyes que rigen el movimiento de los cuerpos de la tierra, que hacen caer una piedra y oscilar el péndulo. Todos los cálculos astronómicos basados en estas leyes y aplicados a los globos lejanos y a sus movimientos, se ha demostrado que son verdaderos.
Los astrónomos han indicado, sólo por medio del cálculo, la existencia de astros que no ha podido descubrir el telescopio hasta que se ha sabido en qué punto era preciso buscarlos. Esos mismos astrónomos predicen los eclipses de sol y de luna y la aparición de un cometa, más de cien años antes de que lleguemos a verlo. Por la ley de la rotación se reconoció la figura del planeta Júpiter, tal como después se ha visto por observaciones directas. Sabemos que los demás planetas tienen años, días y noches como la tierra, aunque con intervalos diferentes. Las leyes de la luz son en todo el universo exactamente iguales que en la tierra. En todas partes tiene la luz igual velocidad, la misma composición, y se refracta de idéntico modo. La luz que las estrellas fijas más lejanas nos envían a través de billones de leguas, en nada se diferencia de la de nuestro sol. Obra según las mismas leyes, y está de igual modo compuesta.
Otras pruebas demuestran que los cuerpos celestes tienen asimismo otras dos propiedades semejantes a la de nuestro planeta y sus cuerpos: la impenetrabilidad y la divisibilidad. Sucede con las leyes del calor como con las de la luz, que son iguales para todo el universo. El calor que recibimos del sol y los rayos caloríficos que emite la tierra obran exactamente y según los mismos principios. La solidez, la liquefacción y la condensación de los cuerpos dependen de las relaciones del calor, de manera que estas propiedades deben presentarse en todas partes bajo las mismas condiciones. La electricidad, el magnetismo, &c., están tan íntimamente ligados al calor, que no es posible separarlos de él. Por esta razón es necesario que estas fuerzas existan donde existe el calor, es decir, por todas partes. Lo mismo acontece respecto de las relaciones del calor con las distintas combinaciones y descomposiciones químicas que han de verificarse en todo el universo del mismo modo. Una prueba más directa aún resulta de los meteoros, mensajeros visibles de un mundo no terrestre. La química no ha podido encontrar elemento alguno extraño a nuestra tierra en esos cuerpos procedentes de globos celestes o del éter primitivo. Sus formas cristalinas en nada difieren de las que nosotros conocemos. La historia del origen de nuestro globo ofrece también analogía con la historia del nacimiento y desarrollo de los demás mundos. Las irregularidades en la forma esférica de los planetas prueban que éstos se han visto, como nuestro globo, en estado líquido; de manera que el desarrollo sucesivo que ha conducido la tierra a su forma actual, debe haberse verificado también en los demás planetas.
Todos estos hechos prueban la universalidad de las leyes de la Naturaleza; porque estas leyes no se circunscriben a la tierra, sino que extienden su acción uniforme por todo el universo. En ningún punto del espacio encontramos un recinto en que la imaginación pueda colocar sus monstruosas producciones ni soñar una existencia fabulosa fuera de las leyes comunes.
No es preciso demostrar lo universal e infinito de cada una de las fuerzas naturales; basta haberlo hecho con algunas para evitar todo error. Allí donde obra una ley, obran todas las demás, pues su íntima unión impide toda separación. Cualquier excepción o desviación traería inmediatamente consigo una confusión irremediable, porque el equilibrio de las fuerzas es la condición fundamental de toda existencia. El mundo es un todo infinito, compuesto de las mismas materias y dirigido por idénticas fuerzas.
Al suponerse la identidad de las leyes de la Naturaleza y de la razón, supone también perfectamente una igualdad fundamental de la inteligencia de todo el universo. Si existieran seres dotados de razón fuera de nuestro planeta, y es probable que los haya, puesto que es preciso admitir que iguales causas produzcan en todas partes idénticos efectos, su inteligencia será semejante a la nuestra, diferenciándose sólo en cantidad. Lo mismo probablemente sucederá con la forma corporal de sus órganos, a pesar de una diferencia posible debida al influjo de causas exteriores. Indudablemente hay que admitir que en los límites mismos de la fuerza y de la materia se verifican las modificaciones y combinaciones más diversas que no podemos prever. Por esto es preciso no aventurarse demasiado en este campo lleno de conjeturas y de hipótesis. No cabe duda, sin embargo, que los elementos de las fuerzas corporales y espirituales de la vida orgánica e inorgánica deben ser idénticos. Materias y fuerzas semejantes producen al encontrarse seres semejantes, aunque distintos e infinitamente variados en punto a colores y matices. Aquí cesan las investigaciones directas; pero no sabemos si con el tiempo la perfección de nuestros instrumentos nos permitirá alcanzar más lejos con la vista.
«No dudamos dice Zeise en su Infinito del macrocosmo y del microcosmo que existen seres orgánicos más perfectos en los globos lejanos; pero serán ciertamente semejantes a los hombres que habitan la tierra, bajo el punto de vista intelectual, porque en todo el universo no se puede imaginar más que una sola y misma razón, con arreglo a la que todas las leyes naturales son leyes racionales.»
Todo cuanto hemos dicho al hablar de las relaciones de la fuerza y de la materia, nos conduce a afirmar que las leyes naturales y racionales son siempre idénticas. Lo que llamamos espíritu, entendimiento, inteligencia, se compone de fuerzas naturales, aunque combinadas de una particular, que por su parte, y como cualquier otra fuerza natural, sólo puede manifestarse en ciertas y determinadas materias. Hallándose éstas combinadas en la vida orgánica de un modo indefinidamente complicado y bajo formas particulares, producen efectos que nos parecen a primera vista maravillosos e inexplicables, mientras que los procedimientos y efectos todos del mundo inorgánico son infinitamente más sencillos, y por consiguiente más fáciles de comprender. En el fondo, sin embargo, es siempre la misma materia, y la experiencia nos enseña a cada paso que las leyes de la inteligencia son las leyes del mundo.
«Lo que mejor nos prueba dice Oersted que las leyes naturales son leyes racionales, es que por medio del entendimiento podemos deducir, de leyes naturales conocidas, otras leyes desconocidas que vienen a ser confirmadas por la experiencia, siempre que no nos pruebe que hemos deducido consecuencias falsas. Dedúcese de aquí que las leyes de la inteligencia están en vigor también en la Naturaleza.»
Esta noción está perfecta y necesariamente de acuerdo con los resultados empíricos que obtendremos al tratar, a propósito de las ideas innatas, el modo que tiene de nacer el alma humana. Ignorando esta última completamente las ideas que se llaman absolutas, sobrenaturales, inmediatas o trascendentales, y no obteniendo sus ideas y conocimientos más que de la observación del mundo exterior, no es otra cosa que un producto de este mundo y de la Naturaleza, cuyas leyes se reproducen en ella. Aunque sea difícil, y en muchas ocasiones hasta imposible, demostrar detalladamente la naturaleza de esta relación, no podemos, sin embargo, por razones empíricas, abrigar dudas acerca del hecho.
De y sobre la abstracción, otro día
2006-06-13 14:42:38
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Indignated
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Me parece maravilloso, y yo también sé buscar en google (http://www.filosofia.org/mat/mm185507.htm), pero este texto no responde a lo que yo he escrito sobre las supuestas \"pruebas\" ni a las dudas que he planteado y que son inconsistentes con la existencia de una mente separada del funcionamiento cerebral.
Nota personal: Que algo lo haya dicho un famoso filósofo no lo convierte en cierto. Newton creía en la astrología y en el éter, conceptos ambos que se han demostrado absurdos. Aristóteles creía en la generación espontánea de peces e insectos a partir del rocío, la humedad y el sudor, cosa que hoy se tomaría como locura.
Saludos
2006-06-13 16:32:39
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humano
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\"El espíritu duerme en la piedra, sueña en la flor y despierta en el animal\".
Todo está tocado por el espíritu, pero para diferentes escenas. Ciertamente, las plumas también...pero ellas no son \"conscientes\" de ser plumas, ni siquiera de \"ser\". Del mismo modo que mi pie está compuesto de la misma materia que lo está mi nariz, pero éste no sabe respirar. Lo común sería el espíritu en diferentes manifestaciones.
Estamos de acuerdo en que cada persona tiene una idea diferente de las grandes verdades, como la fé, la virtud, el amor.Cada uno de nosotros tenemos un cerebro diferente? No. Tenemos algo que sí es diferente, pero no es precisamente el cerebro. (Y si éste fuera diferente, sería a su vez porque lo que lo llena es diferente y vibratoriamente armónico a su recipiente)
Sobre el cerebro humano, eso es \"harina de otro costal\", ( te remitiría un artículo de otro de mis grandes amigos, pero lo dejo por que ya se que lo desprecias ). Se sabe que el ser humano junto con una especie de primates, es el único que tiene el cerebro escindido en dos mitades en constante pugna, que es a lo que te referirás seguramente - si mal no te he entendido -, cuando te refieres a la \"abstracción\".
Sobre los Bienes inmateriales, me refiero al lenguaje universal o común existente entre las diferentes culturas, o sea, eternas: esto es, los Arquetipos.
Muchas de las terapias que hoy existen, están basadas en la creencia de que el espíritu existe, llámelo usted como lo llame, y ciertamente algunas milenarias.
Las lesiones, no dejan de estar en el cerebro... Yo se caminar, pero si me cortan la pierna, no podré.
Y esto me recuerda al chiste de la araña y el experimento médico: ¿lo conoce usted?
2006-06-14 00:56:18
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Indignated
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Querido Humano:
Lo primero de todo: Yo no desprecio a nadie. Que tenga una opinión contraria a la suya no implica que la desprecie. De hecho, la creencia en el alma me parece muy válida, aunque yo no la comparta. Como dijo Voltaire: \"No comparto tus ideas, pero lucharé hasta la muerte para que puedas defenderlas\". Me gustaría, de hecho, leer el artículo que ud. menciona.
Segundo: El cerebro de cada persona es distinto. Sólo tiene ud. que mirar el TAC de 2 personas diferentes (Un TAC es como una \"radiografia\" de la cabeza, aunque algo más complejo. Aunque probablemente, ud. ya sabía esto. Se ve en muchas películas / series).
Tercero: Lo siento, pero por más que lo intento, no le encuentro sentido a esta frase: \"Y si éste [refiriéndose al cerebro] fuera diferente, sería a su vez porque lo que lo llena es diferente y vibratoriamente armónico a su recipiente\". El concepto de \"vibratoriamente armónico\" se escapa a mis cortas entendederas. Lo siento. Y le aseguro que lo he intentado.
Cuarto: El cerebro dividido en 2 hemisferios no es exclusivo de los primates. Y no están en \"constante pugna\". Sencillamente, tienen funciones distintas, que puntualmente, pueden parecer opuestas, pero que no lo son.
Quinto: Que una terapia o rama del conocimiento sea milenaria no implica que sea correcta (e.g: La astrología es milenaria). Tampoco el hecho de que haya terapias que se usen, implica que sus principios sean correctos. Ni siquiera en el caso de que funcionen. El efecto placebo es un hecho.
Sexto: \"Yo se caminar, pero si me cortan la pierna, no podré\". Cierto, pero si se lesiona ud el cerebro, literalmente, no SABRÁ caminar. Ese conocimiento (Que según ud. es inmaterial y que está recogido en el alma), se perderá. ¿Cómo explica ud. las amnesias selectivas desde el punto de vista de la MENTE INDEPENDIENTE DEL CEREBRO?
Séptimo: Claro que sé el chiste de la araña. ¡Y es muy bueno! :-D
Y ahora, nuevas dudas: ¿Es el espítitu exclusivo de los seres humanos? Probablemente, para ud no, porque según uno de los artículos que puso antes, en caso de que existieran extraterrestres inteligentes, éstos también tendrían espíritus. ¿Y los animales distintos al hombre? ¿Acaso los chimpances carecen de espíritu? ¿En qué momento de la evolución entró el espíritu en la raza humana?
Un saludo.
Es una pena que Humano no haya querido registrarse para continuar la conversación. Era interesante.
Me parece una mala idea eso de limitar el número de mensajes anónimos que puede tener una hebra del foro.
Saludos.
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